miércoles, 13 de abril de 2011

TRAMITAR LA CARTA DE RENUNCIA

No solo para la empresa, sino para sus familiares, sus compañeros de trabajo y sobre todo para usted mismo, resulta positivo reconocer la señal que le indica que su tiempo en una entidad está a punto de llegar al fin.
Seguro la empresa habrá notado que su rendimiento no es el mismo, pues ha perdido dinamismo, se siente desanimado y eso lo lleva a dar resultados poco satisfactorios; en resumidas cuentas, a cumplir por cumplir y recibir cada quincena su sueldo. 
Sus familiares también estarán cansados de escuchar su discurso todos los días respecto a su desinterés por ir a la oficina, sus quejas continuas por el salario, la sobrecarga de actividades y demás comentarios que suele hacer antes de ir al trabajo y justo cuando regresa. 
Para sus compañeros de trabajo resulta ser un peso más ver cómo usted no asume con entusiasmo las tareas asignadas, su actitud cabizbaja ante cualquier tarea en equipo y la poca energía que le inyecta a su día a día. 
Pero el más beneficiado es usted. Seguro siente que su ciclo finalizó, que ya nada le aporta a su día a día y que es hora de tomar otros rumbos.
Vanguardia Liberal habló con expertos en el tema sobre cuáles son esas señales que le indican que es hora de cambiar de empleo y recuperar sus sueños, con nuevas metas y proyecciones.

Preguntas y respuestas

Juan Manuel Blanco 
Psicólogo y consultor de Disoñar- Empresa encargada de gestionar proyectos de vida y metas empresariales

Cuando se genera una primera duda sobre el trabajo actual, ¿qué es bueno entrar a evaluar?
Nuestra vida es integral, no podemos desconocerlo, por eso debemos entrar a revisar cuál es nuestro estado integral de vida, revisar todo lo que nos acontece, cada aspecto de nuestra cotidianidad para concluir si el verdadero problema está en el trabajo. 
Si encontramos que esa es la razón, debemos entrar a revisar qué queríamos antes de haber escogido ese primer trabajo, cuál era la meta que nos imaginábamos, hacer un balance de lo que creíamos que íbamos a lograr, lo que logramos y lo que aún queremos conseguir. 
Una vez hagamos ese balance debemos preguntarnos qué no pude lograr, debido a qué, qué debo mejorar o fortalecer. 
A partir de ese diagnóstico debemos construir un escenario que nos permita direccionarnos hacia lo que queremos de nuevo, hacia dónde dirigir nuestras fuerzas y energías. 
Cambiar un trabajo por otro sin hacer este balance nos llevaría a repetir la historia y frustrarnos. 
Una vez esto empezamos nuestra búsqueda teniendo claro qué queremos. Para eso debemos construir un plan de cómo conseguirlo y siempre recordar cuál es el sentido de las cosas, pues cuando tengamos obstáculos o inconformidades tendremos presente para qué hago lo que hago y eso nos hará enfrentar todo con un propósito que nos ayuda a no desfallecer en nuestras metas. 
¿Cuáles pueden ser esas señales que nos hablan de una renuncia a tiempo?
Primero, que ya no le encontremos sentido a lo que hacemos, segundo, que vivamos para trabajar y no que trabajemos para vivir, que nuestra vida gire en torno al trabajo y no el trabajo en torno a nuestra vida, y por último, que sintamos fastidio de ir, de hacer, de ver el mismo escenario.


María Hernández Cabarique
Psicóloga organizacional

¿Cuáles pueden ser esas señales que nos avisan que es hora de renunciar a un trabajo?
Cuando la persona ve que sus expectativas profesionales están estancadas y se siente agobiado por la rutina diaria, esas ya son señales claras de que no está haciendo el trabajo con agrado.
Otra señal es el cansancio físico y emocional, la persona no se motiva con nada, a todo le ve problemas o dificultades sencillamente porque ya no le gusta su trabajo. 
También aparece el mal genio, producto de la acumulación de estrés laboral. La persona siente que no está creciendo en el plano profesional.
Antes de tomar la decisión de renunciar, ¿qué debe tener en cuenta la persona para que no termine actuando tan solo por impulso?
La prudencia es fundamental. Antes de renunciar se deben pensar las posibles consecuencias que me traiga esta decisión; no se puede soltar un trabajo si no tengo otra opción. Debemos tomarnos el tiempo de buscar ese empleo soñado, esa alternativa que nos gusta.
Si la persona está casada debe consultar con la pareja antes de pasar la carta de renuncia, pues es claro que el presupuesto familiar se verá afectado. 
Importante que la persona se vaya de un trabajo con la frente en alto, con una buena imagen, de tal forma que pueda utilizar la empresa anterior como referencia y que cuando se encuentre a sus antiguos empleadores en otros escenarios quede una buena relación. 
Algunas personas cuando van a cambiar de empleo lo que hacen es acumular trabajo, no responder de la misma forma,  y esto genera consecuencias para el equipo de trabajo y la compañía. 
Lo importante es salir siempre de una empresa con las puertas abiertas. Por eso es importante avisar con 8 ó 15 días de anterioridad que nos retiramos de la empresa, pues de acuerdo al contrato el hecho de no hacerlo puede acarrearnos una multa.

Antes de renunciar es bueno preguntarse

1. Revisar el nivel de desagrado por lo que se tiene.
2. Saber si en realidad es el trabajo el que nos desmotiva o es otro factor.
3. Entrar a evaluar si eso que nos incomoda está en nuestras manos para cambiarlo o está en manos de otro y corresponde a políticas de la entidad.
4. Es importante revisar nuestro proyecto de vida, es preguntarnos a esta edad qué deberíamos estar haciendo.
5. Tomar la decisión revisando antes las consecuencias de las mismas, para no decir después que el remedio resultó peor que la enfermedad.
6. Antes de renunciar, si usted es un joven soltero, piense en las deudas que tiene, los gastos mensuales, cuánto dinero recibirá de su liquidación y si eso solventará o no la espera de un nuevo trabajo. 
7. Si tiene pareja e hijos debe consultar con ellos antes de tomar la decisión de decir adiós a su actual empleo. Es importante ser responsables en la toma de decisiones y no solo dejarse llevar por un impulso. Recuerde que los gastos corren mes a mes. 
8. Antes de renunciar pregúntese qué está haciendo por encontrar una nueva alternativa. Es posible que sea un negocio adicional que le genere ingresos extras. No olvide que los trabajos no caen del cielo. 
9. Tome conciencia de lo que quiere, para que no llegue con la misma actitud y posición a una nueva empresa.

Adiós a la mala cara
El hecho de que usted se sienta desmotivado, aburrido, mal pago por sus servicios, no son motivos para que llegue a su lugar de trabajo haciendo mala cara, con pereza y generando un mal ambiente laboral entre su equipo de trabajo.
La recomendación hecha por los expertos es cambiar la actitud. “Se debe hacer una reflexión de lo que quiero para mi vida profesional, establecer las proyecciones de hacia dónde quiero llegar, y entender que sigo en una empresa y debo cumplir con mis metas”, expuso la psicóloga organizacional María Hernández Cabarique. 
La profesional argumentó que de seguir con mala cara y contagiando a los demás compañeros de trabajo con ese desánimo, lo más probable es que la persona termine siendo despedido o lo hagan renunciar.

Consecuencias
De seguir atado a un trabajo que le representa frustración y no hace nada para que cambie el panorama, la experiencia puede ser poco grata. Estas son algunas de las consecuencias de no renunciar a tiempo:
1. Estancamiento.
2. Aparecerá la tensión continua. 
3. El cuerpo demostrará más cansancio, aparecerán enfermedades.
4. Estará más irritado y esto le puede representar conflictos con su pareja o su familia.
5. Vivirá molesto y de mal genio ante las sugerencias de los demás.
6. Terminará siendo despedido. 

COPYRIGTH: vanguardia.com

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